Mi abuelo y mi padre nunca le decían Chingolo, por éso yo siempre lo conocí como Chingolito, tal vez era una forma cariñosa de llamarlo.

En algunas regiones le dicen Cachilo y supongo que también es correcto como nombre genérico o de especie dentro de la familia de las Emberizidae en el orden de las Passeriformes

En el campo se suele decir que “nadie vive sólo, que en cualquier lugar dónde el hombre hace una casa, ahí estará siempre acompañando un Chingolito”.

Su nombre científico es Zonotrichia capensis y es uno de los pajaritos más lindos y fáciles de encontrar en el campo argentino y otras regiones ya que se lo puede observar en todo el país, incluso en las Islas Malvinas.

Tal vez por ello Aves Argentinas lo ha elegido para ilustrar el inicio de su aplicación para reconocer aves en el móvil.

Un pajarito confiado, con un semicopete, cuello canela, mejillas grises, semicollar negro en la cabeza.

Se alimentan de semillas, granos caídos, diferentes tipos de insectos, gusanos y arañas. Anidan en el piso en zonas de vegetación cerrada, pastizales y en arbustos, aunque pueden verse también ocasionalmente incluso en espinillos o árboles no muy altos.

En ésta foto lo vemos como hinchado o hecho una bolita, es porque la foto la saqué en invierno, se puede ver que estaba el follaje todo seco.

Las aves hinchan sus plumas para crear un colchón de aire entre ellas, el cual se calienta con su temperatura corporal formando así su propia campera de plumas para el frío 🙂

El pecho y el vientre son de colores pardos con estrías grises, bastante parecidos a los gorriones, aves muy típicos de las ciudades y por éso mucha gente que no presta atención al área de la cabeza los confunde al punto que algunos guías le suelen decir el Gorrión americano como anécdota supongo pues estaría mal clasificado.

Por su adaptación a todos los entornos NO es una especie amenazada a pesar de que su nido es parasitado por el Tordo renegrido




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